UNIVERSIDAD NACIONAL DE
LA PATAGONIA SAN JUAN BOSCO
FACULTAD DE HUMANIDADES
Y CIENCIAS SOCIALES
CATEDRA: PEDAGOGIA
- SEDE: TRELEW
AÑO ACADEMICO: 2002
FICHA DE CATEDRA
Exclusivamente de circulación interna.
Versión sujeta a revisión.
EDUCACION INTERCULTURAL,
ESCUELA EN Y PARA LA DIVERSIDAD.
VARIOS CONCEPTOS, UN
PROBLEMA:
IGUALDAD DE
OPORTUNIDADES EN EDUCACION.
El aula constituye, para el docente y
alumnos, el espacio privilegiado para el encuentro y el aprendizaje, es donde
descubrimos a los otros, esos otros que reclaman ser no solo uno más en una
larga lista de asistencia.
Si recuperamos la sencilla experiencia que
realizamos con los alumnos y docentes de la cátedra, a quienes les solicitamos
que intercambiaran información respecto de los factores históricos,
familiares, culturales que los asemejaban y los diferenciaban, concluiríamos
por ejemplo que los nacidos y criados en Trelew eran pocos. La mayoría provenían
de provincias del norte argentino, de Buenos Aires, del sur o simplemente eran
del interior provincial. Descubrimos también que entre ellos existían
descendientes de los “dueños originarios de América” (tehuelches,
mapuches), otros de los inmigrantes europeos o asiáticos (italianos,
españoles, árabes, galeses, vascos, etc.) o provenientes de países limítrofes
(Chile). Las edades occilaban entre los 18 y los 45 años, algunos trabajan
otros no, poseen distintas experiencias familiares, escolares, de integración a
la Patagonia. La mayoría vive en Trelew, pero también cursan la materia
alumnos de Puerto Madryn, otros de Rawson.
Como se podrá observar los alumnos de la cátedra
Pedagogía son el fiel reflejo de la diversidad cultural que históricamente
puebla las aulas de nuestro
país y que desde un modelo
de escuela asimilacionista, homogeiniza y excluye.
A
quienes nos preocupa la problemática de la diversidad cultural, la necesidad de
generar espacios para la construcción del conocimiento sin que
implique “exclusión”,
“discriminación”, inevitablemente nos llevó a bucear en númerosos
textos en los cuales los autores plasman sus discursos respecto de la
diversidad.
Los discursos de la diversidad son tan diversos como
la diversidad cultural misma, en este punto los distintos autores que hemos
consultado coinciden en afirmar que los docentes no pueden esperar un
modelo de educación intercultural, pero podemos reflexiónar en forma crítica
respecto de nuestras prácticas.
Cabe preguntarnos si esta necesidad de reflexionar,
conceptualizar la diversidad cultural, la multiculturalidad desde el ámbito
educativo es una moda pasajera o es una problemática con historia.
El “acelerado
proceso de mundialización económica y cultural (conocido como Globalización),
especialmente favorecido por los medios de comunicación, provoca, al mismo
tiempo, actitudes de reacción (xenofobia
y racismo), introspección y defensa
de las identidades étnicas y culturales en el nuevo país receptor”[1][1]
, esta
situación parece haber puesto nuevamente en debate la necesidad de considerar
aquellos actores sociales que no se identifican con las pautas socioculturales
dominantes.
La perspectiva intercultural en educación
no es un tema que surge sólo por razones pedagógicas, sino como lo afírman
Jordán (1996) y Candau (2000) tiene motivaciones sociales, políticas, económicas
y culturales.
En los años ’30 proliferaron en los en los
Estados Unidos los movimientos de derechos civiles de la comunidad negra .
La atmósfera liberal de los años 60 impulsó aún
más dicho movimiento y se amplió a otros grupos minoritarios discriminados de
la vida democrática norteamericana. En dichos contexto se dieron los primeros
movimientos en defensa de los derechos de la mujer.
En los `70 otros actores sociales se sumaron a los
reclamos; homosexuales, discapacitados, tercera edad, etc.
Este movimiento se expandió a otros países como
Inglaterra, Canadá, Australia, Países Bajos, etc., donde los grupos
minoritarios se enfrentaban a la ideología monocultural y asimilacionista
de los Estados Nacionales nacidos en la Modernidad.
Centrados en estas demandas desde el campo educativo
aparecieron los primeros programas educativos que contempla la realidad de las
minorías.
A fines del Siglo XX la comunidad Europea ya no sólo
recibirá el fuerte grupo migratorio del Este Europeo, sino también de
inmigrantes del cada vez más empobrecido Tercer Mundo, complejizando aún más
el panorama sociocultural y acentuando los movimientos xenofóbicos.
Para Candau (2000) en América Latina la preocupación
cultural nace desde otro horizonte: el de la masa popular indígena por lo que
en la década de los `50 surge el llamado Movimiento
de Educación Popular. “La preocupación
por una educación que respete la diversidad cultural emerge de modo original en
América Latina mucho antes que el actual movimiento de valorización de esta
perspectiva que se desenvuelve en el plano internacional. Valdría la pena
investigar detalladamente este proceso, rescatar sus mejores experiencias y
profundizar en su análisis para enriquecer las actuales reflexiones y
discusiones en esta área”[2][2]
(fundamentalmente por que se analizan las experiencias europeas o
norteamericanas).
El movimiento multicultural es un fenómeno
político y social que procura reivindicar los derechos humanos y civiles, pero
de acuerdo con el país y el contexto histórico podemos decir que son distintas
las posiciones ideológicas y políticas que se han esgrimido al respecto.
Si nos referimos a los fundamentos ideológicos del
movimiento multicultural tres son las corrientes ideológico-políticas , que en
líneas muy generales, se pueden señalar:
1- EL ASIMILACIONISMO: su objetivo es que las minorías
(inmigrantes, indígenas, etc.) sean absorbidas y asimiladas a una cultura
dominante. Sustentan un enfoque etnocéntrico y pretenden una sociedad monocultural,
con minorías aculturadas.
La Escuela Asimilacionista excluye
toda diversidad cultural y contribuye a la pérdida de las identidades
originarias.
Para las dificultades que pudieran presentar los estudiantes en el
proceso de asimilación se desarrolla la
llamada “Educación Compensatoria” (enseñanza específica y
suplementaria).
2- EL
RELATIVISMO CULTURAL (concepto también asociado al Pluralismo Cultural por
Sales Ciges y Duschatzky) acepta la diversidad cultural y el desarrollo por
separado de las distintas culturas.
Esta postura plantea que todas las culturas tienen igual valor y todas tienen derecho a
desarrollarse en plenitud, pero como el contacto entre las culturas se da en
condiciones de lucha por el poder, en
la cual la cultura mayoritaria es considerada superior. Por ello la separación,
el aislamiento cultural permitiría preservar
los derechos de las culturas minoritarias y garantizar la pluralidad cultural.
Lo peligroso de esta postura, de igual forma que en
el caso de los asimilacionistas, es que plantean una concepción de cultura
cerrada, ahistórica, acabada, estática y fragmentada, que en última
instancia lleva a segregar a las minorías culturales (a crear “ghuetos”
culturales).
“La separación es, pues,
una aceptación negativa de la diferencia. ...Este modelo de escuela que
algunos llaman multicultural, sustituye el monoculturalismo
por el biculturalismo.”[3][3]
En este contexto la “Enseñanza Compensatoria”
de los asimilacionistas es reemplazada por la “Enseñanza
Complementaria” sobre su cultura de origen,
a cargo de la escuela de acogida o de las minorías étnicas, situación
que los escolares la viven como un proceso de fragmentación curricular.
Esta postura es, para Carbonell (1996), una aceptación
negativa de la diversidad cultural.
3.- EL INTERCULTURALISMO o LA ACEPTACION POSITIVA DE
LA DIVERSIDAD:
Para el Interculturalismo la cultura es dinámica, cambiante “valora
y garantiza la pluralidad cultural más amplia en la medida que contribuye al
enriquecimiento mutuo entre las culturas en contacto. Se trata, pues, de un
reconocimiento positivo y activo de la diversidad y del mestizaje.”[4][4]
No existe espacio para las miradas etnocéntricas,
ya que todas las culturas están en un
mismo plano de igualdad.
La Educación Intercultural
(o como la denomina Duschatzky “Escuela
de la Diversidad” o Devalle y Vegas “Escuela en y para la
Diversidad”) se corresponde con una escuela que se reconoce en una “condición fronteriza”
donde distintas manifestaciones culturales se entrecruzan, en un estado de
hibridación en el que ninguna autoridad universal representa la verdad
absoluta, en la que el diálogo, la cooperación,
el intercambio y
la solidaridad constituyen
los conceptos estructurantes del proceso de aprendizaje.
El diálogo
intercultural tiene por objeto considerar, en forma dialéctica, los valores
universales y el conocimiento científico
válido, pero también las incertidumbres, ambigüedades, el conocimiento
cotidiano, los conflictos con los que llegan los alumnos a la escuela.
En la educación intercultural tampoco hay lugar
para la “educación compensatoria” (asimilacionismo) o “complementaria”
(del Relativismo Cultural), “así el
currículum adquiere un tono de globalidad y diversidad que afecta a todos los
niños. De esta manera, las aportaciones culturales específicas de cada minoría
están incluidas en los proyectos educativos y curriculares de todas las
escuelas del país, y no solamente en aquellas que acogen niños de minorías.
Por que la propuesta cultural va dirigida a todos: al que llega y al que
recibe.”[5][5]
En este punto me parece oportuno aclarar (y
coincidiendo con Sales Ciges y García López) que al hablar de Diversidad
Cultural a aparecen otros conceptos asociados
dado la complejidad de la problemática, es así el concepto “Educación
Multicultural” ha sido postulado fundamentalmente en el Reino Unido,
Estados Unidos, Australia, Canadá, para quienes optan por el de “Educación
Intercultural¨ y “Educación en y para la Diversidad” (conceptos más
difundidos en Europa continental y América Latina) argumentan que el concepto
Multicultural es de carácter descriptivo, indica lo que es y conlleva a la idea
de yuxtaposición cultural, más asociado al concepto de Pluralismo cultural que
sustenta el Relativismo Cultural, a modelos curriculares demasiado
asimilacionistas.
En tanto que Intercultural se
lo asocia a lo que debe ser de allí su componente normativo, y a la yuxtaposición
cultural contrapone la idea de interrelación, reciprocidad cultural.
El concepto “Escuela en y para la Diversidad”
(muy difundido en Argentina) proporciona una perspectiva más amplia, ya que no
solo se refiere a la convivencia de varias culturas (Interculturalidad), sino
que incorpora al debate a actores sociales como por ejemplo los discapacitados o
los ancianos, quienes por lo general
no parecen formar parte del debate.
Para ir concluyendo, y considerando que el
tema de la diversidad cultural en educación es un tema abierto y muy complejo,
voy a retomar a la brasilera María Candau quien en forma muy clara precisa
algunos criterios básicos a tener presente a la hora de proyectar prácticas
educativas que impliquen una toma de posición frente a la diversidad:
-Comenzar
por considerar que la educación es una práctica social
íntimamente ligada al contexto histórico y
cultural en el que se inscriben.
-Es importante que se
reconozca a nivel de las políticas educativas, como en las prácticas pedagógicas
que todas la culturas deben ser consideradas de igual manera, con plenos
derechos, en igualdad de oportunidad para acceder a la educación.
-La “Escuela de la Diversidad” no puede quedar
reducida a plantear políticas educativas compensatorias y/o complementarias
para los grupos culturales segregados o no asimilados aún.
-Desde el curriculum no tiene que ser reducido a un
enfoque por áreas (las Ciencias Sociales, por ejemplo) u en forma ocasional o
en actos conmemorativos, sino que debe responder a un enfoque global que
implique a la escuela y al sistema educativo.
-Se tiene que cuestionar en forma radical toda
postura etnocéntrica, asimilacionista y/u segregacionista.
-Los proyectos de Educación Intercultural requieren
revisar no solo el curriculum explícito sino también el
oculto (la relaciones entre los distintos agentes del proceso educativo
como así también los ritos, símbolos escolares).
Indudablemete los aportes de las distintas
Ciencias Sociales constituyen también
un componente fundamental a la hora de analizar la diversidad cultural y
promover la Educación Intercultural.
Así la Antropología Crítica analiza la
cultura no solo desde su manifestación material, sino que pondera el
componente subjetivo y dinámico de la misma (los valores, las normas, los
comportamientos, etc.) el cual
constituye el conjunto de significados aprendidos y transmitidos que son propios
de cada cultura.
Por su parte la Psicología aborda las dificultades
cognitivas que experimentan los representantes de culturas minoritarias cuando
se inscriben en un modelo educativo asimilacionista, la relación entre
identidad cultural y el autoconcepto o autoimagen[6][6].
La Lingüística permite considerar el problema del
idioma en la escuela de la diversidad y reconoce tres tipos de programas de
educación bilingüe: de “Inmersión” y de “Transición” asociados a las
perspectivas asimilacionistas o de relativismo cultural en educación, y un
tercer programa de “Mantenimiento”, que procura un bilingüismo más
equilibrado que sustenta la posibilidad de mantener
dos lenguas a lo largo de toda su escolaridad.
Sin duda la Sociologia Crítica de la Educación
nos aporta una mirada aún más amplia del hecho que nos ocupa al señalar
la necesidad de incluir teorías culturales sobre la desigualdad en la
escolarización (que tienen que ver con los conflictos de clases, raciales,
sexuales, etc.), el concepto de conflicto y de conciencia histórica
“que permite conocer las conexiones que a lo largo de la historia se han dado
entre los grupos que ostentaban el poder y la cultura que se ha seleccionado y
distribuido en la escuela”[7][7].
Esta ficha no ha intentado plantear los modelos de educación
intercultural ya experimientados en otros países como
“el modelo” o “la solución” al problema de la diversidad
cultural en la escuela. Solo se ha procurado rescatar algunos de los supuestos
teóricos que se debaten respecto de esta problemática.
Soluciones mágicas no hay, por la distancia que
media entre la teoría y la práctica todo suena a una gran utopía, pero que
sería de la educación si dejara de ser un desafío cotidiano a las políticas
que discriminan, a una economía que margina, a una sociedad que cada vez
exterioriza más sus conflictos.
El atrevernos a pensar una escuela intercultural
implica repensar los principios filosóficos, antropológicos, pedagógicos
que sustentan nuestras prácticas educativas, reflexionar con mis pares
respecto de las mismas, con la
institución, con la sociedad, por que evidentemente si no es en conjunto el
cambio no sobreviene.
En pocas palabras intentar con nuestra prácticas
poder aproximarnos lo mejor posible (sin perder la radicalidad
del reclamo) a que
la igualdad de oportunidades de acceder a una educación digna por parte
de todas las culturas, deje de ser
un artículo más de las constituciones y comience a ser una realidad.-
Auxiliar Docente : Prof. Zulma N. Araya
Junio de 2002.
MATERIAL BIBLIOGRAFICO CONSULTADO:
Sales Ciges, A. -García
López, R. “Programas de Educación Intercultural”. Ed. Descleé de Brouwer
S.A. – Bilbao – España, 1997.
Candau, V. (org.)
“Reinventar a Escola” Ed. Vozes – Brasil, 2000.
Cap.
3 Interculturalidade e Educaçao Escolaar.
Devalle de Rendo, A.
–Vega, V. “Una Escuela En
y Para La Diversidad. El entramado
de la diversidad.” – Ed. Aique – Brasil – 1999.
Jordán‚ A. "La
escuela multicultural, un reto para el profesorado." Ediciones Paidós -
Barcelona, 1994.
Nassif, R. “Teoría
de la Educación. Problemática pedagógica contemporánea”
Ed. Cincel - Kapeluz - Madrid, 2º ed., 1984. Cap.
3. La educación en la perspectiva cultural general.
Duschatzky, S.,
“De la diversidad en la escuela a la escuela de la diversidad”. Propuesta
Educativa. 1996.
Dubroff, D.,
“Diversidad en la Escuela” , Novedades Educativas. N° 123, 2001.
Gojman, S y Gurevich,
R., “Globalización”, Programa de Prociencia (C.O.N.I.C.E.T.), Buenos Aires,
1999.
Carbonell, Jaume, “La
escuela: entre la utopía y la realidad. Diez temas de la Sociología de la
Educación” , Eumo Editorial, Barcelona, España, 1996.
[1][1]
Pag. 92 Carbonell, J.“La escuela: entre la utopía y la realidad. Diez
temas de la Sociología de la Educación” , Eumo Editorial, Barcelona,
España, 1996.
[2][2]
Pag.51 Candau, V.
(org.) “Reinventar a Escola” Ed. Vozes – Brasil, 2000.
Cap.
3 Interculturalidade e Educaçao Escolaar.(la traducción es mía.)
[3][3]
Pag. 98 Carbonell, Jaume, op. cit.
[4][4]
Pag. 99 Carbonell, Jaume, op.
cit.
[5][5]
Pag.100 Carbonell, Jaume, op.
cit.
[6][6]
En este punto cabe aclarar que Ciges y García López (“Programas
de Educación Intercultural”. Ed. Descleé de Brouwer S.A. – Bilbao –
España, 1997),
sustentando su crítica en los aportes de la Sociología de la Educación,
señalan el peligro de “psicologizar” los conflictos multiculturales ya
que se restringue el problema al autoconcepto, a la autoimagen y se
descontextualiza al individuo de otros factores que inciden como lo social,
lo político o lo económico.
[7][7]
Pag. 28 Sales Ciges-Gargía López,
op.cit.