FICHA DE CATEDRA
Exclusivamente de circulación interna.
Versión sujeta a revisión.
CULTURA Y ESCUELA
“De pronto advertimos que hay varias culturas
en lugar de una sola.
Que existe la posibilidad de que haya otros,
que nosotros seamos un otros entre otros”
Paul Ricoeur, 1950.
El aula constituye, para docentes y alumnos, el espacio privilegiado de encuentro
y aprendizaje, es donde descubrimos a los otros. Esos otros que reclaman ser
no sólo uno más en una larga lista de asistencia.
Dichos encuentros dotan de sentido, de valores, a los intercambios simbólicos
y materiales que se dan en la escuela.
A través de la presente ficha de cátedra procuraremos abordar
un debate que se reactualiza, el de la ESCUELA DE LA DIVERSIDAD CULTURAL o EDUCACION
MULTICULTURAL, que cuestiona la concepción tradicional que vincula escuela
y cultura. En tanto que la ESCUELA DE LA DIVERSIDAD procura ser una alternativa
pedagógica para los docentes, que a partir del nuevo contexto socio-histórico
(el de la Globalización1) requiere revisar la idea de escuela concebida
por la Modernidad 2.
La escuela como caja de resonancia de los cambios por los que atraviesan las
culturas juveniles y populares actuales, enfrenta el discurso asimilacionista
de la Escuela Tradicional con una realidad multicultural que reclama a docentes
y a la propia institución escolar enfrentar el reto de construir espacios
de encuentro, de diálogo más amplios y flexibles entre las culturas,
que permita la integración de valores, ideas, tradiciones, costumbres
y aspiraciones. Que se asuma la diversidad, la pluralidad, la reflexión
crítica y la tolerancia tanto como la exigencia de elaborar la propia
identidad individual y grupal. (Pérez Gómez, 1998),
Ante de comenzar a desarrollar cómo se concibe desde el campo pedagógico
la Escuela Multicultural o de la Escuela de la Diversidad Cultural, consideramos
fundamental poder aproximarnos en principio a lo que entendemos por “Cultura”.
CULTURA
La Sociología de la Cultura y la Antropología Cultural, constituyen
campos del conocimiento ineludibles de recurrir a la hora de posicionarnos ante
una definición de cultura. Ambas disciplinas, aunque desde diferentes
perspectivas, coinciden en que la cultura es todo lo producido por el hombre.
Desde el marco de los postulados clásicos, la cultura es caracterizada
como una “compleja herencia social, no biológica, de saberes, prácticas,
artefactos, instituciones y creencias que determinan la vida de los individuos
y grupos humanos”3
Un “sistema de clasificación” de ideas, sentimientos (que
no son propiedades individuales, sino que conforman una conciencia colectiva)
las cuales mantienen en orden y unida a la sociedad.4 Esta concepción
se utilizó para pensar la cultura como organizadora de la totalidad...
aprendida de forma individual y por socialización familiar.
Las culturas se presentan como sistemas que tienden al equilibrio; pero cuando
hay enfrentamiento entre culturas, se lo denomina conflicto cultural”5,
el cual por lo general se resuelve por el éxito de una cultura que ocupa
un grado más alto en la jerarquía ordenadora que proponen los
defensores de esta concepción.
Cabe recordar que el contexto histórico que permitió el desarrollo
y afianzamiento de esta concepción fue el de las postrimerías
del siglo XIX y primera mitad del siglo XX, con el reparto del mundo a manos
de las grandes potencias imperialistas de la época (Inglaterra, Francia,
Bélgica, Alemania, Holanda y Portugal).
Para la perspectiva crítica, la cultura no es un cuerpo orgánico,
arraigado, homogéneo.
Veamos dos definiciones de pensadores contemporáneos que se inscriben
en esta perspectiva:
Cultura es un “conjunto de significados, expectativas y comportamientos
compartidos por determinado grupo social, que facilitan y ordenan, limitan y
potencian los intercambios sociales, las producciones simbólicas y materiales
y las realizaciones individuales y colectivas dentro de un marco espacial y
temporal determinado. La cultura, por tanto es el resultado de la construcción
social, contingente a las condiciones materiales, sociales y espirituales que
dominan un espacio y tiempo. Se expresa en significados, valores, sentimientos,
costumbres, rituales, instituciones y objetos, sentimientos (materiales y simbólicos)
que rodean la vida individual y colectiva de la comunidad. Como consecuencia
de su carácter contingente, parcial y provisional, la cultura no es un
algoritmo matemático que se cumple indefectiblemente, ha de considerarse
siempre como un texto ambiguo, que es necesario interpretar indefinidamente.
Por ello participar y vivir una cultura supone reinterpretarla, reproducirla
tanto como transformarla “ 6 (Pérez Gómez, Ángel,
catedrático de la Universidad de Málaga)
Para el pedagogo brasileño Paulo Freire “Cultura es todo lo creado por el hombre. Es tanto una poesía como una frase de saludo. La cultura consiste en recrear y no en repetir. El hombre puede hacerlo porque tiene conciencia capaz de captar el mundo y transformarlo”.7
La cultura, en la perspectiva crítica, nos obliga a reflexionar respecto
de su carácter flexible, cambiante, e incluso considerar que, como señala
Pérez Gómez, conocer la propia cultura es una empresa sin final.
Pensar y repensar la cultura, cuestionarla o compartirla supone su enriquecimiento
y modificación.
La conciencia del carácter reflexivo de la cultura y la educación,
nos permite considerar una Escuela en la que la Diversidad Cultural sea una
utopía posible.
HACIENDO UN POCO DE HISTORIA
El análisis de la problemática de la diversidad cultural en educación
no es un tema que surge sólo por razones pedagógicas, sino como
lo afirman Jordan (1996) y Candau (2000) tiene motivaciones sociales, políticas,
económicas y culturales.
En los años ‘30 proliferaron en los Estados Unidos los movimientos
de derechos civiles de la comunidad negra.
La atmósfera liberal de los años ‘60 impulsó aún
más dicho movimiento, y se amplió a otros grupos minoritarios
discriminados de la vida democrática norteamericana. En dicho contexto,
se dieron los primeros movimientos en defensa de los derechos de la mujer y
fue entonces que en 1969 J. Forbes utilizó la expresión “educación
multicultural”.
En los ‘70 otros actores sociales se sumaron a los reclamos: homosexuales,
discapacitados, tercera edad, etc.
Este movimiento se expandió a otros países como Inglaterra, Canadá,
Australia, Países Bajos, etc., donde los grupos minoritarios se enfrentaban
a la ideología monocultural y asimilacionista de los Estados Nacionales
nacidos en la Modernidad.
Centrados en estas demandas desde el campo educativo, aparecieron los primeros
programas educativos que contemplan la realidad de las minorías.
A fines del Siglo XX la Comunidad Europea ya no sólo recibirá
el grupo migratorio del Este Europeo, sino también de inmigrantes del
cada vez más empobrecido Tercer Mundo, haciendo más complejo aún
el panorama sociocultural y acentuando los movimientos xenófobos.
Para Candau (2000) en América Latina la preocupación cultural
nace desde otro horizonte: el de la masa popular indígena, por lo que
en la década de los `50 surge el llamado Movimiento de Educación
Popular. “La preocupación por una educación que respete
la diversidad cultural emerge de modo original en América Latina mucho
antes que el actual movimiento de valorización de esta perspectiva que
se desenvuelve en el plano internacional. Valdría la pena investigar
detalladamente este proceso, rescatar sus mejores experiencias y profundizar
en su análisis para enriquecer las actuales reflexiones y discusiones
en esta área”8 (fundamentalmente porque se analizan las experiencias
europeas o norteamericanas).
Ante el “acelerado proceso de mundialización económica y cultural de fines del Siglo XX (conocido como Globalización), especialmente favorecido por los medios de comunicación, provoca, al mismo tiempo, actitudes de reacción (xenofobia y racismo), introspección y defensa de las identidades étnicas y culturales en el nuevo país receptor” , parece haberse avivado nuevamente la necesidad de considerar las culturas que históricamente, y muy particularmente hoy frente a una cultura única y mundializada, han sido negadas y excluidas.
EDUCACIÓN MULTICULTURAL, ESCUELA DE LA DIVERSIDAD.
Si bien los discursos de la diversidad son tan diversos como la diversidad
cultural misma, en este punto los distintos autores que hemos consultado coinciden
en afirmar que los docentes no pueden esperar un modelo acabado de educación
multicultural, pero podemos reflexionar en forma crítica respecto de
nuestras prácticas.
Cabe preguntarnos si esta necesidad de construir teorías de la Diversidad
Cultural, de la Educación Multicultural, es una moda pasajera o es una
problemática con historia.
El movimiento multicultural es un fenómeno político y social que
procura reivindicar los derechos humanos y civiles, pero de acuerdo con el país
y el contexto histórico podemos decir que son distintas las posiciones
ideológicas y políticas que se han esgrimido al respecto.
Si nos referimos a los fundamentos ideológicos del movimiento multicultural,
tres son las corrientes ideológico-políticas, que en líneas
muy generales se pueden señalar:
1- EL ASIMILACIONISMO: su objetivo es que las minorías (inmigrantes,
indígenas, etc.) sean absorbidas y asimiladas a una cultura dominante
(se reconocen en las definiciones clásicas de cultura). Sustenta un enfoque
etnocéntrico (que observa las otras culturas desde un punto de vista
centrado en la propia experiencia social y cultural). Pretende una sociedad
monocultural, con minorías aculturadas.
La Escuela Asimilacionista excluye toda diversidad cultural y contribuye a la
pérdida de las identidades originarias.
Para las dificultades que pudieran presentar los estudiantes en el proceso de
asimilación, se desarrolla la llamada “Educación Compensatoria”
(o enseñanza específica y suplementaria).
2- EL RELATIVISMO CULTURAL: (concepto también asociado al Pluralismo
Cultural por Sales Ciges, Duschatzky y Sinisi) acepta la diversidad cultural
y el desarrollo por separado de las distintas culturas.
Esta postura plantea que todas las culturas tienen igual valor y todas tienen
derecho a desarrollarse en plenitud, pero como el contacto entre las culturas
se da en condiciones de lucha por el poder, la cultura mayoritaria es considerada
superior. Por ello la separación, el aislamiento cultural permitiría
preservar los derechos de las culturas minoritarias y garantizar la pluralidad
cultural.
Lo peligroso de esta postura, de igual forma que en el caso de los asimilacionistas,
es que plantea una concepción de cultura cerrada, ahistórica,
acabada, estática y fragmentada, que en última instancia lleva
a segregar a las minorías culturales (a crear “guetos” culturales).
“La separación es, pues, una aceptación negativa de la diferencia...
Este modelo de escuela que algunos llaman multicultural, sustituye el monoculturalismo
por el biculturalismo.”9
En este contexto la “Enseñanza Compensatoria” de los asimilacionistas
es reemplazada por la “Enseñanza Complementaria” sobre su
cultura de origen, a cargo de la escuela de acogida o de las minorías
étnicas, situación que los escolares la viven como un proceso
de fragmentación curricular.
Esta postura es, para Carbonell (1996), una aceptación negativa de la
diversidad cultural.
3.- LA ACEPTACION POSITIVA DE LA DIVERSIDAD o MULTICULTURISMO CRÍTICO
Y DE RESISTENCIA (distinción establecida por el pedagogo crítico
norteamericano Peter McLaren, 1997): para esta corriente de pensamiento la cultura
es dinámica, cambiante “valora y garantiza la pluralidad cultural
más amplia en la medida que contribuye al enriquecimiento mutuo entre
las culturas en contacto. Se trata, pues, de un reconocimiento positivo y activo
de la diversidad y del mestizaje.”
No existe espacio para las miradas etnocéntricas, ya que todas las culturas
están en un mismo plano de igualdad.
La Escuela de la Diversidad se corresponde con una escuela que se reconoce en
una “condición fronteriza” donde distintas manifestaciones
culturales se entrecruzan, en un estado de hibridación en el que ninguna
autoridad universal representa la verdad absoluta, en la que el diálogo,
la cooperación, el intercambio y la solidaridad constituyen los conceptos
estructurantes del proceso de aprendizaje.
El diálogo entre las distintas culturas tiene por objeto considerar,
en forma dialéctica, los valores universales y el conocimiento científico
válido, pero también las incertidumbres, ambigüedades, el
conocimiento cotidiano, los conflictos con los que llegan los alumnos a la escuela.
En la educación multicultural tampoco hay lugar para la “educación
compensatoria” (asimilacionismo) o “complementaria” (del Relativismo
Cultural), “así el currículum adquiere un tono de globalidad
y diversidad que afecta a todos los niños. De esta manera, las aportaciones
culturales específicas de cada minoría están incluidas
en los proyectos educativos y curriculares de todas las escuelas del país,
y no solamente en aquellas que acogen niños de minorías. Porque
la propuesta cultural va dirigida a todos: al que llega y al que recibe.”11
Para Peter McLaren el multiculturalismo crítico y de resistencia tiene
que tener “una agenda política de transformación”,
que entienda la cultura como conflictiva y la diversidad cultural como producto
de la historia, el poder y la ideología. (Sinisi, 2000)
La antropóloga argentina Liliana Sinisi advierte respecto de los planes
curriculares de las democracias neoliberales occidentales que incluyen conceptos
sobre “multiculturalidad”, “diversidad cultural”, ya
que “la noción liberal de multiculturalismo (en realidad) afirma
las diferencias dentro de una política de consenso que borra a la cultura
como terreno de lucha, conflicto...”(Giroux, H. 1992). La diversidad cultural
ya no puede ocultarse bajo el manto de los nacionalismos, por lo cual el pluralismo
democrático propone conocer a los otros y generar una “igualdad
desde arriba” (con instrumentos como la Ley Federal de Educación
aprobada en 1994), no a partir del “diálogo” entre las culturas.
Con este discurso engañoso de la diversidad se corre el riesgo de reafirmar
posiciones etnocéntricas, prejuiciosas, cercanas al relativismo cultural,
que niegan las relaciones de dominación y subordinación que existen
en nuestra sociedad.
Para ilustrar lo dicho, Sinisi recurre a expresiones de docentes de escuelas
de la ciudad de Buenos Aires (con quienes tomó contacto a partir de un
proyecto de investigación) “los bolivianos y peruanos son menos
civilizados, los coreanos en cambio se han desarrollado más y por eso
intelectualmente sean mejores en la escuela, pero esto no es mejor ni peor es
propio de cada cultura.”12
Considerar la viabilidad de la Educación Multicultural o para la Diversidad
Cultural continúa siendo un tema abierto y muy complejo, aquí
solo enunciaremos algunos criterios (a modo de cierre) a tener presente a la
hora de proyectar prácticas educativas que impliquen una toma de posición
frente a la diversidad:
-Comenzar por considerar que la educación es una práctica social
íntimamente ligada al contexto histórico y cultural en el que
se inscribe.
-Es importante que se reconozca a nivel de las políticas educativas,
como en las prácticas pedagógicas que todas las culturas deben
ser consideradas de igual manera, con plenos derechos, en igualdad de oportunidad
para acceder a la educación.
-La “Escuela de la Diversidad” no puede quedar reducida a plantear
políticas educativas compensatorias y/o complementarias para los grupos
culturales segregados o no asimilados aún.
-En el curriculum la diversidad no tiene que ser un tema de áreas específicas
(las Ciencias Sociales, por ejemplo) o de actos conmemorativos, sino que debe
responder a un enfoque global que implique a la escuela y al sistema educativo.
-Se tiene que cuestionar en forma radical toda postura etnocéntrica,
asimilacionista y/o segregacionista.
-Los proyectos de Educación Intercultural requieren revisar no solo el
curriculum explícito sino también el oculto (las relaciones entre
los distintos agentes del proceso educativo como así también los
ritos, símbolos escolares).
Los aportes de las distintas Ciencias Sociales (Antropología, Sociología,
Lingüística, etc.) también constituyen un componente fundamental
a la hora de analizar la diversidad cultural y promover la Educación
multicultural.
Prof. Zulma N. Araya
Marzo de 2004.
MATERIAL BIBLIOGRAFICO CONSULTADO:
Altamirano, C. “Términos críticos de Sociología
de la Cultura” – Ed. Paidós – Argentina, 2002.
Candau, V. (org.) “Reinventar a Escola” Ed. Vozes – Brasil,
2000. Cap. 3 Interculturalidade e Educaçao Escolaar.
Carbonell, Jaume, “La escuela: entre la utopía y la realidad. Diez
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Barcelona, España, 1996.
Devalle de Rendo, A. –Vega, V. “Una Escuela En y Para La Diversidad.
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1999.
Dubroff, D., “Diversidad en la Escuela” , Novedades Educativas.
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Duschatzky, S., “De la diversidad en la escuela a la escuela de la diversidad”.
Propuesta Educativa. 1996.
Duschatzky, Silvia “La escuela como frontera. Reflexiones sobre la experiencia
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Freire, P. “Educación y Cambio” – Ed. Galerna - Argentina,
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Ediciones Paidós - Barcelona, 1994.
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2º ed., 1984. Cap. 3. La educación en la perspectiva cultural general.
Pérez Gómez, A. “La cultura escolar en la sociedad neoliberal”.
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España, 1997.
Sinisi, L. “Diversidad Cultural y escuela. Repensar el multiculturalismo”,
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