FICHA DE CATEDRA
Exclusivamente de circulación interna.
Versión sujeta a revisión.
BREVE RESEÑA DEL DEVENIR CULTURAL DE LA PROVINCIA DEL CHUBUT
UN APORTE A LA ESCUELA DE LA DIVERSIDAD.
El presente trabajo comenzó siendo un ensayo respecto del fenómeno
de la multiculturalidad en la Provincia del Chubut, que a partir de la lectura
del texto de Jordán‚ A. ("La escuela multicultural, un reto
para el profesorado."), procuramos vincular con la realidad áulica
de nuestras escuelas.
Dicho texto desarrolla la reacción de docentes de Francia, E.E.U.U. ante
la posibilidad de llevar adelante una escuela multicultural.
La sensación que nos quedó después de leer el texto era
que el proyecto de escuela multicultural, en la mayoría de los casos,
no prosperaba básicamente por que no era una problemática abordada
desde la propia formación docente.
Jordan reconoce que solo los maestros especiales son quienes poseen desde su
formación ”una mayor toma de conciencia en relación con
todo tipo de <diversidad>”.1
Así la DIVERSIDAD incluiría a la MULTICULTURALIDAD como solo un
aspecto de la realidad escolar diversa.
Con el objeto de ampliar nuestra idea del concepto DIVERSIDAD , abordamos el
texto de Silvia Duschatzky, en el que ya desde su título nos plantea
una visión alternativa a las teorías pedagógicas de la
multiculturalidad: “De la diversidad en la escuela a la escuela de la
diversidad”.
Duschatzky, considera que la escuela gestada por la Modernidad tendió
a explicar el fracaso escolar fundamentalmente por razones de privación
económica, dejando de lado su producción cultural, la cual no
es un mero reflejo de la realidad material.
Hablar de cultura es plantearnos un espacio para la circulación de significados,
de modos de hacer, de concebir principios éticos y estéticos que
marcan estilos de vida.
Para la posición tradicional la cultura es un cuerpo orgánico,
arraigado; que crece, vive y muere. Algo dado, ahistórico.
De este modo el docente piensa la diversidad desde una posición etnocéntrica,
que no requiere revisar su propia culturalidad “solo se trata de acoger
lo diferente desde las jerarquías ordenadoras”2 (“el mito
de la Nación unificada, el progreso indefinido, la clase social, la razón”).
Así la Diversidad estuvo presente en la escuela de la Modernidad como
un fenómeno que requería estrategias de INCLUSIÓN de sujetos
o de temáticas de interés de las minorías.
En tanto que la ESCUELA DE LA DIVERSIDAD procura ser una alternativa pedagógica
para los docentes, que a partir del nuevo contexto socio-histórico (el
de la globalización 3) requiere revisar la idea de escuela concebida
por la Modernidad.
El docente que opta por la ESCUELA DE LA DIVERSIDAD necesariamente reconoce
la existencia un “tercer espacio”, un ámbito para la negociación
donde se ponen en juego los nuevos significados de nación, de familia
o de clase.
Donde la concepción de cultura cambia, ya que “Conocer la cultura
de un pueblo o de un grupo no supone ...describir costumbres, ni monumentos,
ni lenguas, supone acceder a los SIGNIFICADOS que las costumbres, monumentos
y lenguajes tienen en la vida y las interacciones de los hombres.
Supone conocer a través de ellos cómo se sitúa la gente
frente al mundo. Pero la cultura es una cosa y el estudio de ella es otra.
La cultura se vive y reelabora desde la propia experiencia” 4
El estudio reflexivo y comparativo de la cultura, que vuelven inteligibles los
significados culturales, es objeto de la escuela de la diversidad.
Comprender la diversidad desde el aula requiere reconocer que se vive en una
“condición fronteriza” donde distintas manifestaciones culturales
se cruzan, en un estado de hibridación en el que ninguna autoridad universal
representa la verdad absoluta.
No es tener lástima del otro diferente, sino considerar al otro como<complemento>
de nuestra propia humanidad.
La visión totalizadora de universalidad, a priori, que ordenaba las diferencias
en busca de homogeneizar la sociedad, es reemplazada por la “universalización
del derecho a conocer e interpretar las diferencias, de modo que podamos dialogar
con ellas”5 y coexistir.
Desde el punto de vista curricular, la incorporación de temáticas
sobre la multiculturalidad, no implica necesariamente abordar el problema de
la diversidad en tanto y en cuanto no se tenga presente “el criterio de
cultura como condición fronteriza”.
Abordar la diversidad requiere una “búsqueda permanente del equilibrio
entre dos instancias: lo particular y lo universal, la unidad y la pluralidad....
Recuperar el término diversidad desde la complejidad, asumir frente a
este contexto histórico una actitud crítica para describir las
relaciones de desigualdad, de forma tal que la escuela y sus actores tomen real
conciencia del lugar desde donde se instalan sus prácticas”6 .
El reflexionar respecto del panorama histórico cultural de nuestra provincia,
procura poner a disposición de los futuros profesores, distintos aspectos
que a través del tiempo y espacio (como así también la
literatura regional) han ido modelando al sujeto pedagógico de Chubut.
Chubut es una provincia cuya identidad ha estado permanentemente moldeada por
situaciones fronterizas, las cuales (en líneas generales) no ha sido
abordada desde el punto de vista curricular.
Una frontera que se moviliza acompañando el nomadismo de los Grandes
Cazadores, entre los Tehuelches y Araucanos; el aborigen y el español;
el aborigen y el galés; el aborigen-el galés y el Estado Nacional;
el Estado Argentino y el Estado Chileno, entre lo regional y lo global.
Nuestro trabajo procura ser un humilde aporte al desafío de una “cultura
escolar que procese la diversidad y ... promueva el intercambio de las diferencias.
Implica proponer una escuela en y para la diversidad, que no es lo mismo que
la diversidad en la escuela”.7
El reto que se nos plantea como docentes es el de atender a la tensión
entre el discurso de la globalización, que tiende a menoscabar los elementos
de nuestras identidades culturales, excluyendo y marginando a quienes se resisten
a renunciar a las pautas culturales heredadas, y la necesidad de reconocer que
los hombres somos “diferentes” y nos vinculamos con el medio en
que habitamos de distinta forma dependiendo del momento histórico y el
lugar.
PATAGONIA, LA ULTIMA FRONTERA
Hace aproximadamente (según registros arqueológicos) 11.000 -
12.000 años los primeros CAZADORES-RECOLECTORES de la Patagonia ya se
encontraban en nuestro territorio.
Por entonces el clima era más húmedo y convivían con herbívoros
del Pleistoceno (milodón y caballo americano).
2500 A.P. en la costa norte de la provincia del Chubut hallamos los restos de
individuos altos y de fuerte contextura física que estarían vinculados
con los TEHUELCHES.
Al arribar los primeros europeos a las costas patagónicas en el Sigo
XVI nuestra meseta era habitada por los TEHUELCHES, los cuales separados por
el Río Chubut se dividían en Septentrionales o Gununa Kena (los
del norte) y Meridionales o Aonik’ Enk (los del sur).
El clima se fue tornando más seco, la vegetación era xerófila
y el guanaco se adueñaba de la meseta patagónica.
El patrón cultural de esta etnía era semejante en todo el territorio:
cazadores de guanacos, ñandúes, familias con linaje patrilineal.
Utilizaban los cueros curtidos para construir sus toldos y las pieles eran utilizadas
como abrigo.
Su espacio era caracterizado por ser totalmente rústico, con una total
predominancia del nomadismo como forma de vida y una escasa incidencia en el
medio.
Sus pautas culturales comienzan a modificarse a partir del contacto con el hombre
blanco, los europeos del Siglo XVI , adoptando nuevas materias primas: vidrio,
hierro y otros metales.
Españoles, portugueses, ingleses, franceses reconocerán nuestras
costas y serán ellos quienes comenzarán hacer referencia de ese
“otro” totalmente ajeno a la cultura europea.
Para 1522 Antonio Pigaffeta acompañó a Magallanes en su búsqueda
de un paso interoceánico para la corona española. En esta oportunidad
para ilustrar los aborígenes que observaron en el viaje, tomará
de una novela de caballería de la época el nombre de uno de sus
protagonistas “PATAGÓN”, un gigante que debía ser
apresado y resalta “sus rasgos espantables” 8
En la edición española del viaje del comodoro Byron alrededor
del mundo, publicada en 1769, se incluye una ilustración en la que se
puede observar a un marino inglés y un gigante patagón, su mujer
e hijo. 9
Aunque nos parezca extraño, Julio Verne, que nunca estuvo por estas tierras,
elige el ámbito patagónico para ilustrar un pasaje de su novela
“Los hijos del Capitán Grant”.
En dicho pasaje describe al “patagón” de la siguiente manera:
“Aquel hombre, súbitamente aparecido, tenía los hombros
anchos y cabellos largos atados con cordones de cuero. Medía más
de 1,80 metros de altura. Su rostro era bronceado,... Vestido a la manera de
los patagones de la frontera, el indígena llevaba un espléndido
manto decorado con rojos arabescos, hechos con la piel de la parte inferior
del cuero y de las patas de guanaco, con su sedosa lana vuelta hacia el exterior
y cosido con tendones de avestruz...
La faz de este patagón era soberbia y denotaba un inteligencia natural...”10
Este relato aparece en la selección que realizaran María Eugenia
Correa y Cristian Aliaga en una compilación de textos patagónicos.
En el prólogo, los mencionados autores corroboran que, evidentemente
Verne, para hacer esta ajustada descripción del tehuelche, debe haber
conocido los testimonios de cronistas, por ejemplo el de Antonio Pigafetta de
la expedición de Magallanes.
Advertimos que está totalmente comprobado que el nombre “patagón”
no surge de la idea de “pie grande”, sino de una novela de caballería.
En nombre de la corona española, Simón de Alcazaba creó
la Gobernación de Nueva León el 9 de marzo de 1535 (zona de Camarones)
y entre 1779 a 1810 se instalo el Fuerte de San José (en Península
Valdes) al mando de Juan de la Piedra. Ambos intentos de ocupación fracasaron.
Para el Siglo XVIII la presencia de los “Auca” (de origen chileno)
o Mapuches (en Argentina) afianzará el llamado proceso de “ARAUCANIZACIÓN”,
que modificaría las pautas culturales tehuelches ya que incorporaron
el telar, las pipas, los adornos de metal, la cerámica, etc..
La adopción del caballo fue otro de los factores de cambio. El arco y
la flecha fue reemplazado por las boleadoras, a la vestimenta tradicional incorporaron
las botas de cuero de potro, calzones largos y también aparejos para
ensillar y montar a caballo.
El Siglo XIX presenciará la desestructuración económica,
política y social de los tehuelches. Los factores fueron múltiples
enfermedades, la presencia de los araucanos, la Conquista del Desierto, el alambrado
de los campos, las ovejas, la matanza del guanaco, el hambre.
Los galeses, pueblo celta, que habían arribado al Chubut en 1865, serán
testigos de los cambios culturales que sufrirán los pueblos aborígenes.
El medio fundamentalmente modificó, por necesidad, sus hábitos
laborales, ya que en Gales la mayoría de los inmigrantes provenían
de zonas mineras y aquí se transformaron en agricultores. En los primeros
tiempos incluso se vieron obligados a aprender a cazar de la mano del tehuelche.11
Y ya que mencionamos el contacto galés-aborigen no podemos obviar el
relato que nos dejara Eluned Morgan en “Hacia los Andes”.
En el Cap. VII, la autora señala el trato que tuvo la colonia galesa
con los aborígenes durante muchos años: “Plumas, cueros,
y abrigadas mantas indígenas eran canjeados por el nutritivo pan galés.
No era extraño tampoco el ver una hilera de rostros morenos, atentos,
en una capilla los domingos, en una reunión literaria o Eisteddfod...
Algunos de los caciques dejaban en el valle a sus hijos a cargo de familias
galesas para que asistieran a la escuela y pronto los niños hablaban
fluidamente el galés...” 12
Al respecto Jorge. L. Fontana expresa: “Entre mis compañeros de
expedición, el traje de confección europea alternaba en estrambótico
consorcio con los productos de la industria indígena: por debajo de un
poncho asomaba el faldón de un jaquet, los quillangos suplían
a los capotes impermeables, y a guisa de cinturón ostentaba, la mayoría,
hasta tres pares de pesadas boleadoras...Se fueron presentando ocasiones en
que pude apreciar , lleno de estupor, la destreza de mis bravos compañeros...el
galés monta a caballo como el árabe, bolea avestruces y guanacos
como el indio y maneja el Remington como un soldado de nuestro ejército...”13
Pronto se vio que no había en Puerto Madryn lugar apto para el establecimiento,
debido a la falta de agua potable, de manera que era inútil hacer ningún
trabajo permanente en el lugar.
La tierra en Madryn era arenosa y pedregosa, no existía ningún
tipo de vegetación, curso de agua o valle, sólo tierra pobre cubierta
de matas espinosas.
En busca de un lugar más apto para el asentamiento humano, lograron situarse
en las márgenes del Río Chubut, donde encontraron un valle, presentando
un suelo más apto para el cultivo y con numerosos sauces a orillas del
río.
Los fracasos en los primeros años fueron muchos, hasta que se comprendió
cómo cultivar en un lugar completamente seco, desprovisto de lluvias,
totalmente distinto a un país tan húmedo y lluvioso como Gales.
Luego de años de fracasos, los colonos, logran implementar el sistema
de canales de riego adecuado para el lugar, con lo que se consolidó su
asentamiento y le dio una nueva fisonomía al espacio.
En los ochenta la “Conquista del Desierto”, arrinconaría
al aborígen y lo obligaría a incorporarse por la fuerza, al naciente
Estado Nacional.
Eluned Morgan relata de la siguiente forma aquellos momentos:
“Cuando el Gobierno Argentino comenzó a perseguir a los viejos
nativos en 1880, la Colonia apeló en su favor repetidas veces, más
fue en vano todo intento de suavizar algo del férreo veredicto de los
gobernantes. Centenares fueron muertos en la guerra injusta y desigual, centenares
más fueron llevados prisioneros a la ciudad de Buenos Aires y repartidos
como esclavos entre los grandes del país. Si se escribiera el relato
de las travesías por aquel mar picado en frágiles y estrechas
embarcaciones y las crueldades cometidas; las escenas en el puerto de la ciudad,
cuando se separaba al niño del pecho de su madre para ser juguete en
algún palacio lujoso donde el pequeño de ojos negros que se aferraba
con tanta fuerza al brazo de su padre era arrebatado por algún vanidoso
para ser colocado en la delantera de carruaje al fácil alcance de su
látigo...”18
Si se escribiese siquiera la centésima parte de estas cosas, Sudamérica
también tendrían su “Cabaña del Tío Tom”;
mas lamentablemente, no hay quien la escriba.” 18
A partir de la sanción de la Ley Nº 1532 de Territorios Nacionales
en 1884 (año en que también se sanciona la Ley N° 1420 de
Educación Pública Primaria) se afianzará la propiedad privada
y el alambrado pasará a constituir un elemento fundamental en la organización
espacial.
El modelo de expansión territorial con bajo poblamiento caracterizó
la ocupación de los territorios patagónicos.
Chubut comenzará a experimentar la llegada de otros inmigrantes que contribuirán
a abonar la idea de que somos una realidad multicultural. Británicos
se interesaban por grandes extensiones de tierra en la precordillera y en la
costa con el fin de destianarlas a la cría de ganado ovino, cuya lana
por entonces era altamente demandada por la industria textil inglesa.
También arribaran capitales chilenos que buscaban pasturas y valles transversales
que facilitaran la circulación y la venta del ganado por el Pacífico.
Alemanes y suizos que primero se asentaron en Chile y luego ingresaron a la
Argentina poblando zona aledaña al Lago Nahuel Huapi, Cholila y la del
Valle Nuevo (actual Bolsón)
Los “turcos” mercachifles (de origen sirio – libanés),
y los dueños de los Almacenes de Ramos Generales, vascos, alemanes, españoles
y sus hijos argentinos ampliaran el mosaico multicultural de la provincia del
Chubut.
El Gobernador “Jorge Luis Fontana” fiel representante de la llamada
“Generación del 80”, no sólo reconocerá gran
parte del territorio que el gobierno nacional le encomendó, sino que
también liderará el grupo de colonos galeses “Los Rifleros
del Chubut” con quienes en 1885 fundará la “Colonia 16 de
octubre” sobre la cordillera.
La instalación del “Ferrocarril Central Chubut” en 1886,
produce una nueva modificación espacial. Dicho asentamiento llamado “Punta
Rieles” se ubicó en un lugar equidistante entre Rawson y Gaiman,
donde se produjo, el emplazamiento de la estación, buscando un lugar
protegido de las inclemencias climáticas y de las inundaciones causadas
por el Río Chubut.
La estación, las oficinas y almacenes de la compañía constituyeron
el primer asentamiento de la futura planta urbana de Trelew (el pueblo de Luis,
en homenaje al líder de la colonización galesa Lewis Jones).
El primer grupo de casas construidas en 1898, se ubicaban a orillas de la estación
(ubicadas en calles 9 de Julio- Fontana y Pasaje Tucumán).
Vemos entonces que para Trelew el elemento estructurador de la planta urbana
ha sido en sus comienzos el ferrocarril, dado que las primeras edificaciones
se localizaron en cercanías de la estación.
Con la instalación del “Ferrocarril Central Chubut” en 1886
arribarán más galeses y también italianos.
Francisco Pietrobelli, se destacará entre los recién arribados,
ya que no dudará en sumarse a la empresa colonizadora de la provincia
del Chubut. Pietrobelli junto a un grupo de cinco familias galesas, una polaca,
criollos e aborígenes, se dirigieron al sur de la provincia y conformaron
el primer núcleo poblacional de la Colonia Pastoril Sarmiento (1897).
El “inquieto italiano” iniciaría el nuevo siglo instalando
un galpón comercial donde en poco tiempo se establecería “Comodoro
Rivadavia”, a cuyas playas arribaría en 1902 otro de los grupos
colonizadores importantes del Chubut: los BOERS. Cerca de 400 “campesinos”
sudafricanos o “africkaners” , originarios de Holanda, arribaron
a las costas patagónicas y fundaron la Colonia Escalante. Se dedicaron
a la cría de ovinos y procuraron preservar sus pautas culturales. El
principal obstáculo que debieron enfrentar al igual que los colonos galeses,
fue la falta de agua.
Fue así que el 13 de diciembre de 1907, buscando agua el gobierno nacional
descubrió petróleo.
Este descubrimiento abriría las puertas al poblamiento de la ciudad de
Comodoro Rivadavia.
Pero el comienzo del siglo XX marcará también, de acuerdo con
la política inmigratoria nacional la llegada de otros grupos migratorios,
como por ejemplo griegos (zona de Comodoro Rivadavia), israelíes, portugueses,
quienes se nuclean en asociaciones y se insertan con sus costumbres en distintas
actividades económicas.
También los diarios de la época registran la llegada de los primeros
grupos de gitanos.
Las distintas instituciones que el Estado Nacional instalaba en Chubut (Ejército,
escuelas, Y.P.F., hospitales, Banco Nación, etc.) continuarían
promovieron la presencia de pobladores de distintos puntos de nuestro país.
El movimiento migratorio chileno tiene una presencia histórica, constante,
en nuestras comunidades y se localiza tanto en las zonas rurales como urbanas.
Los problemas de límites entre el Estado argentino y el Estado chileno
no sólo tendrán como protagonistas a los gobernantes, el maestro
Vicente Calderón desde su Escuela N° 17 de Cholila (1906) arriesgará
su propia vida en defensa del territorio argentino.20
1957 será el año en que se sancionará la Constitución
de la Provincia del Chubut y Trelew continurá su crecimiento. Su auge
poblacional se produjo a partir de la sanción de la Ley Provincial Nº
25, en el año 1969, por la que se creó el Parque Industrial de
Trelew, que ocupó el sector NorOeste de la ciudad.
Este hecho es trascendental, ya que dio un cambio rotundo a la fisonomía
espacial y aparecerán las primeras características de un espacio
urbano poblado por nuevos migrantes nacionales (porteños, sanjuaninos,
mendocinos, cordobeses, santafecinos, catamarqueños, etc) y limítrofes
(uruguayos).
La población se duplicará. En 1970 serán 24.214 habitantes,
y en el año 1975 ya serán 42.542 habitantes.
Los asentamientos poblacionales se dividieron en dos sectores: los migrantes
de origen urbano con mayor calificación laboral y mayores ingresos con
una ubicación céntrica y los migrantes rurales y textiles ocupando
un amplio cordón de nuevos barrios. En los años siguientes Trelew
y toda su área circundante se consolida como un espacio urbano.
Esta corriente migratoria se mantuvo hasta no hace mucho tiempo, cuando se procedió
a la privatización de las empresas del Estado y se recortó la
Promoción Industrial.
La presencia de estos dos sectores, originó la presencia de “dos
ciudades” en Trelew, como efecto de la segregación urbana, donde
las prácticas cotidianas y sus incidencias en el espacio crean sectores
en la ciudad bien diferenciados. Los espacios se consolidan como propios de
cada estrato social, donde cada uno de estos arraigan sus pautas culturales,
reforzando así las diferencias.
En los finales del Siglos XX un nuevos tipo de inmigrante se incorporó
al horizonte chubutense: coreanos y bolivianos, unos dedicados al comercio,
los otros a la agricultura y la construcción.
Escuelas del Chubut y la Diversidad Cultural:
En 1868 RICHARD JONES BERWYN, maestro diplomado en Gales, organiza la primera
escuela en territorio chubutense. Funcionó al aire libre y reunió
una decena de niños.
Edmunds describe así la primera escuela: "Para enseñar el
alfabeto, recortaba los títulares de los diarios, de viejos diarios que
alguien había traído consigo y los colocaba sobre una tabla en
su orden. No había lápiz, ni papel , ni tampoco libro de lectura,
más que la Biblia. Sin embargo no desfalleció Berwyn ante estos
obstáculos. LLevó a los niños mayores a las lomas a buscar
piedras grandes y lisas para que hicieran las veces de cuadernos y otras piedras
afiladas y más blandas para ser usadas como lápices. Como los
libros de texto no podían hallarse en las lomas, el maestro compuso uno,
por su propia cuenta y ese fue el texto que se usó por muchos años
en las escuelas de la colonia."
Dicho texto aún se usaba en 1881 (cuando se publica la 2da. edición,
la primera edición se imprimió en la imprenta de Lewis Jones en
1878) y estaba escrito en galés (una copia se encuentra en el Museo Regional
de Gaiman).
Durante tres años Berwyn enseñó entre las matas durante
los meses de verano.
Edward Thomas Edmunds, maestro de enseñanza intermedia por cincuenta
años en el valle, en sus escritos nos da su mirada sobre los primeros
tiempos de la enseñanza en el valle:
"Es sabido que los primeros componentes del contingente del Mimosa eran
personas de extracción humilde: obreros, campesinos, algunos artesanos,
de modo que pocos de ellos habían tenido la oportunidad de recibir educación
a nivel superior al primario. Sin embargo no eran analfabetos, ni mucho menos;
de acuerdo con su credo religioso, conocían a fondo las Sagradas Escrituras..."
La tarea docente "en la colonia galesa del Chubut fue mucho más
difícil por cuanto el grupo homogéneo, se hallaba totalmente aislado
y a larga distancias de todos los sectores poblados argentinos. Los niños
no conocían sino el galés, así como sus mayores. Los primeros
maestros debían ser, ineludiblemente galeses; la segunda instancias se
cumplió con maestros bilingües y recién en la tercera etapa,
pudieron actuar maestros nacionales quienes solo poseían el castellano."
En 1871 el vapor inglés "Unión" naufraga en la desembocadura
del Río Chubut, los colonos arrastraron la cabina del capitán
hasta la loma de Rawson y así durante varios años sirvió
de aula.
Para 1877 los galeses organizan una Junta de Educación que designó
como maestro a T.G. Pritchard.
El primer maestro bilingüe R.J. Powell, fue designado por el Consejo Nacional
de Educación, por entonces el mismo Consejo becaba a maestros galeses
para que aprendieran el idioma castellano.
El empuje por aprender germinaba en el espíritu de los galeses, y se
sobreponía a los obstáculos que imponía la pobreza como
lo describe John Owen Evans:
“...mi madre me había hecho ropa apropiada, de la tela más
abrigada y más fuerte que pudo encontrar –ya que una tela liviana
no resistiría el viaje entre las matas. Para el pantalón utilizó
un pantalón viejo de mi tío y, como, por economía, sólo
usó la mitad – se guardó la otra mitad para el futuro- los
pantalones resultaron algo cortos y no cubrían las piernas . Pero ese
defecto fue subsanado: mi madre tejió un par de medias que subían
más arriba de mis rodillas. Para terminar con las extremidades, mi padre
me hizo un par de zuecos –que los hacía muy bien: la suela de madera,
de sauce seguramente, y la parte de arriba de cuero de guanaco con la lana para
adentro....
Algunos tenían pizarras pero otros no tenían sobre que escribir;
no se en qué categoría estaba yo, pero recuerdo bien que mi madre
me había hecho un lápiz de piedra de la loma y que éste
colgaba de mi cuello en un piolín...
Lo único que yo sabía cuando comenzaron las clases era leer en
galés, y escribir los números hasta diez.
....Pero la escuela era del gobierno, y se habló muchísimo de
ella entre los niños, especialmente de la cantidad de elementos que había
para los alumnos: asientos apropiados, libros, cuadernos....
Los lápices especialmente eran motivo de comentario; se iba a dar un
lápiz entero a cada uno, algo nunca visto, pues anteriormente un lápiz
se dividía entre dos o tres alumnos”17
1899 será un año que abrirá una época de cambios
importantes para la colonia. Julio Argentino Roca, por entonces presidente,
visita la colonia y se sorprende de los avances de la colonia galesa. Pero el
problema del idioma preocupara mucho a las autoridades de la época, es
por ello que ese mismo año arribará al valle el Inspector General
de Enseñanza Primaria, Raúl V. Díaz, quien puso en funciones
a los dos primeros maestros argentinos del Chubut: Eduardo Thomas Alderete (en
Trelew en la Escuela N°4) y a Vicente Calderón (en Gaiman).
El Siglo XX desde sus comienzos será el tiempo de las escuelas públicas
nacionales, que se instalarán en los distintos pueblos del territorio
chubutense.
Entre 1914-1925 florecerán las Escuelas Ambulantes. El maestro daba clase
para un mínimo de 25 alumnos entre 6 y 14 años por el lapso de
cuatro meses y medio, para luego movilizarse con su pizarrón, su bandera
y el resto de sus enseres (en carro) a otro rincón de la provincia que
lo esperaba.
En los lugares que habían más de 25 alumnos se enviaba al maestro
a “levantar”
su escuela y enseñar a los niños, y también a alfabetizar
a los adultos.
Desde mediados de siglo aparecerá una nueva arquitectura escolar: las
Escuelas con Internados, institución educativa que en 1972 fue recomendada
por la UNESCO para su aplicación en los países latinoamericanos.
Las Escuelas con Internado son una respuesta a las dificultades geográficas,
climáticas de nuestro interior provincial. A sus aulas acuden alumnos
ambulantes y los internos, y poseen un sistema de doble escolaridad.
El Estado reclutó sus maestros para el Chubut en provincias como La Rioja,
San Luis, La Pampa. Docentes que en muchos casos ni encontraban sus destinos
en los mapas de la época.
Julián Ripa, maestro nacido y criado en Santa Rosa (La Pampa) llega en
1936 a Cushamen (Chubut) y relata sus vicisitudes, sentimientos y hechos de
su primera tarea de maestro en la Patagonia.
“Los maestros siempre encontraron en la Patagonia, el buen vecino que
los arrimara a la escuela....
Veo el registro de inscripción. Leo la nómina de alumnos. Me parece
increíble: más del cincuenta por ciento lleva el apellido Nahuelquir.
Hay otros apellidos semejantes... No he oído nunca estos apellidos, tan
distintos a los habituales en el mundo en que me he criado.
Llega por fin mi primer día de clase. Llegan mis primeros alumnos.
Su casa queda a dos leguas de la escuela. Son tímidos...
He visitado muchos hogares de alumnos; he hablado con los padres. He tratado
de inspirar confianza a los niños, de romper la capa de timidez bajo
la cual encierran su interior.
He mirado mucho.
No hay una sola fuente de trabajo en la colonia.
La gente no se va de Cushamen.
Aunque Cushamen sea la tierra del hambre. ... ” 19
En los lugares más alejados de los núcleos urbanos, el maestro
aportó (y en muchos casos aún aporta) sus conocimientos para ayudar
al prójimo, en otras oportunidades el maestro para salvar su vida tuvo
que apoyarse en las creencias de la gente del lugar.
(La primera versión de este trabajo fue realizada en colaboración
con las profesoras Estela Corvalán y Roxana Mattar en el año 2001)
Prof. Zulma Araya
Trelew,(Chubut), Mayo de 2005.
MATERIAL BIBLIOGRAFICO CONSULTADO:
· Jordán‚ A., 1994 "La escuela multicultural, un reto
para el profesorado."Ediciones Paidós – Barcelona.
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· Duschatzky, S., 1996, “De la diversidad en la escuela a la escuela
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