UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PATAGONIA SAN JUAN BOSCO

FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES

SEDE TRELEW

 

 

 

 

CÁTEDRA DE PEDAGOGÍA

(Comisión “B” – Martes y jueves: 17.00 – 19.00 hs)

 

 

 

 

 

 

Trabajo Práctico N° 2

 

“La Modernidad, la Democratización y
el avance neoliberal en Educación.

Estado, Mercado y Escuela”.

 

 

 

 

 

INTEGRANTES:

 

 

 

 

 

 

 

 

03 de Junio de 2003

Trelew – Chubut,

 

 

 

 

“La Modernidad, la Democratización y el

avance neoliberal en Educación.

Estado, Mercado y Escuela”

 

         A fines del siglo XIX, Argentina recibió un importante número de inmigrantes provenientes del sur Europeo. Estos contaban con diferentes creencias e ideologías. En su mayoría eran analfabetos, capacitados únicamente, para el trabajo manual de subsistencia, los cuales  se vieron presos  de la indigencia, el hacinamiento y el subempleo que el sistema político argentino ofrecía.

Se comenzó a implementar entonces, por parte del Estado, un conjunto de medidas tendientes a formar dirigentes de elite para la política argentina y  a capacitar para el trabajo industrial y técnico del país.

En este trabajo se tratará de informar sobre aquellas medidas que influyeron en la sociedad y en la comunidad educativa en particular.

Se analizarán, apelando a la conciencia crítica, temas tales como: políticas públicas, políticas educativas, leyes y los sistemas e instituciones educativas.

Para el mencionado informe se utilizará la bibliografía propia de la unidad dos, correspondiente al eje socio-histórico. Además se  aplicará la modalidad de trabajo en grupo para una mejor síntesis del material de consulta.

 

A lo largo de la historia de nuestro  país, no solo han cambiado las motivaciones del ciudadano para acceder a la educación, sino que también lo hizo la concepción del docente y, desde los grupos de poder, los motivos por los cuales era educar al pueblo. La concepción de educador consistía en  una vocación de sacerdocio o apostolado. Luego se lo consideró un Profesional de la Educación con un rol definido.  Posteriormente surge el concepto de Trabajador de la Educación,  (con beneficios socio – económico) o como lo afirma Paulo Freire  el carácter social de la educación, está dado por el docente como  Trabajador Social.

En este marco socio-histórico surgen las Políticas Educativas como una expresión de los discursos sociales, los que –“resignifican los sentidos sociales de la actividad educativa,” [1] es decir, le otorgan una nueva significación, ya que en otro momento se consideró que la función de las políticas educativas era reguladora y estructural del sistema Educativo; siendo que “...la finalidad es la constitución de sujetos pedagógicos.” [2]

José Yumi define a “...la política educativa, expresada a través de diferentes formatos (leyes, reglamentaciones, lineamientos curriculares, etc.) como un fenómeno de naturaleza política ligado a procesos estructurales que tiene como fin la constitución de sujetos pedagógicos.” [3]

Los sujetos pedagógicos son el producto de concreción de distintas políticas educativas basadas en principios filosóficos, contenidos culturales y estrategias pedagógicas y organizativas de las prácticas escolares (Yumi, pág. 53); políticas educativas que responden a las necesidades de una sociedad con determinadas características sociales, históricas, geográficas, económicas, étnicas, culturales, etc.

Partiendo de las siguientes características histórico-sociales se hace necesario definir distintos modelos: de alumno, de profesor, de institución y de gestión.

En 1880, bajo la presidencia de Julio Argentino Roca, el estado se consolida como Estado Oligárquico Liberal (formado  por terratenientes, dueños de frigoríficos, financistas, etc.), frente al modelo agroexportador. La clase dirigente oligárquica pretendía que cada sector social permanezca en su estrato produciendo la no movilidad social.

En el plano educativo el requisito principal era concluir el nivel primario el que se lograba a partir de un plan único y ordenado en forma graduada, orientado a preparar educadores profesionales. Se exigía que la educación debía ser gratuita  bajo la concepción  integral de la educación moral, física e intelectual.

Los docentes de este sistema normalista tenían que mostrar dedicación, ser sacrificados, ordenados, disciplinados y metódicos y además ser promotores de la civilización del país y de la transformación social.  La vocación del educador tenía que tener un carácter de apostolado o sacerdocio. Dicha formación docente para enseñanza media debía cumplimentar con el profesorado normal de dos años de duración.

El vínculo pedagógico entre el alumno y el educador era bancario, es decir se propendía a una educación estática, normativa y con una conciencia ingenua.

En el año 1884 se realiza el Congreso Pedagógico Sudamericano en Buenos Aires, el que da lugar a la posterior aprobación de la Ley 1420, la que sostiene que la educación debía ser común, laica, obligatoria y gratuita durante siete años, en la Capital Federal y en territorios nacionales. La misma refiere respecto de las sociedades civiles como su complemento. Además, la ya promulgada Ley 934 (1878), revalidaba los estudios de la educación pública a la privada y viceversa.

Otra de las leyes sancionadas durante este período es la Ley Avellaneda o 1579 que contempla la educación universitaria.

No fue sino hasta  1889 que el Gobierno asumió la responsabilidad de educar, ya que, anteriormente era responsabilidad del Clero. La misma  no era vista como un derecho ya que sólo se educaban a los miembros del estrato social más elevado, mientras que los excluidos, los marginados, los indigentes recibieron educación no formal de parte de las Sociedades  Civiles, las que se ocuparon de contenerlos y así mismo complementar el circuito de Estado.

Estas sociedades se vincularon con las colectividades para  mantener vivas las culturas, también había bibliotecas populares, algunas de ellas se ocuparon de la difusión de ideas científicas, normas sanitarias, moral y buenas costumbres. Además enseñaron a la mujer sobre la función que tenía en la sociedad, ayudaban a los discapacitados y educaban a los adultos y a los desertores escolares para el trabajo.

Al  responsabilizarse el Estado de la educación del pueblo, el sistema escolar se divide de acuerdo a los diferentes grupos sociales. Por esto, los debates entre políticos y educadores hacían hincapié en el papel de la educación  en la construcción de la hegemonía.

Entre los principales exponentes que debatieron el aspecto fundacional educativo, se pueden mencionar: el bloque del Poder Porteño libreempresista y agrarioexportador, el que deseaba imponer la educación para el orden y  los sectores medios, como vehículo de la movilidad social.

Otro de los grupos políticos es el Nacionalismo Católico quienes predicaban un modelo cultural tradicional. No aceptaron la disidencia y por otro lado promovieron el sistema escolar privado y asistencial con el objetivo de obtener el dominio de la escuela pública. Mientras que un sector progresista de la oligarquía decidió vincular a la educación con el trabajo. La población quedaría contenida en un marco de país industrializado y moderno.

Carlos Pellegrini, luego de haber fundado la Unión Industrial Argentina, creó la primer escuela de comercio en Capital Federal y  Joaquín V. González impulsó una enseñanza secundaria moderna, científica y utilitaria.

En 1899, el Ministro Osvaldo  Magnasco presentó el plan de Enseñanza General y Universitaria orientada a la práctica y técnica de la Enseñanza. “El proyecto se dirigía a eliminar el enciclopedismo, dar una orientación práctica y técnica a la enseñanza y mantener colegios nacionales solamente en algunas provincias y en la Capital.” [4]

En 1905, durante el Gobierno de Quintana, se promulga la ley Lainez la que autoriza a la nación a instalar escuelas en aquellas provincias que lo soliciten.

El Ministro, Carlos Saavedra Lamas, presentó la propuesta educativa de carácter profesional con el objetivo de contener a los adolescentes, la misma fue aprobada en 1916 y derogada durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen.

            Según Puigrós, “la sociedad argentina no pudo llegar a ningún acuerdo sobre un problema tan crucial como la relación entre la educación y el trabajo.” [5]  A partir de las discusiones planteadas se produce un cambio de ideología respecto de la importancia de la educación. Las clases obreras quieren ser educadas para acceder a una calidad de vida mejor, lo que produce la movilidad social ascendente.

            La corriente normalizadora se divide en tres posiciones opuestas, por el no consentimiento del autoritarismo y burocratización del normalismo. A partir de allí, surgen los educadores que: unos, centraron su interés en la atención en los niños, apoyaron  la escuela pública estatal y se opusieron al elitismo.

Otros militaban el socialismo, por lo que compartían características normalizadoras y democráticas, por ejemplo: rechazaban el orden conservador, se interesaban por el papel de la sociedad civil en el sistema educativo social, promovieron bibliotecas populares y sociedades de educación. Respecto de las relaciones personales generaron vínculos con los alumnos y los padres.

Los educadores anarquistas estaban en oposición con el Estado y crearon escuelas vinculadas con las organizaciones mutuales, los sindicatos obreros. Además estos grupos coincidían en que era necesaria la experimentación de una educación alternativa al modelo normalizador. Algunas de  sus propuestas fueron: participación de la sociedad, integración de los inmigrantes, oposición a la imposición ideológica y cultural, entre otras.

            Con la llegada de Yrigoyen al poder se manifiesta la desigualdad educativa y un incremento de los niños excluidos del sistema.  El gobierno en ejercicio trató de implementar políticas educativas las que resultaron ineficientes. En ese mismo período se comienza a gestar el estado benefactor.

            Con la crisis mundial (década del ’30), el modelo de sustitución de importaciones reemplaza al modelo agroexportador lo que produce una redistribución de capitales extranjeros, pasando de manos de los terratenientes a manos de financieros e industriales.

            En 1945, asume al poder Juan Domingo Perón consolidándose el Estado de bienestar que se basa en el derecho social. Pablo Pineau sostiene que “el peronismo va a rescatar fuertemente lo popular, aunque yo preferiría llamar lo plebeyo (...) Lo nuevo, en el peronismo es que eso que era de menor jerarquía cultural pasa a primer lugar.” [6] Este gobierno se mantuvo hasta 1955.

            A partir de este período surge el modelo desarrollista (1958-1961) el que reformula la noción de progreso con intereses sociales y económicos basados en el modelo capitalista. El Estado se abre a los capitales extranjeros para el establecimiento de industrias, además se preocupa por la formación de recursos humanos y de tecnología moderna.

            “La enseñanza es concebida como inversión que permite la formación de los recursos humanos que posibilitan el desarrollo de la sociedad. ‘Realismo, eficacia, racionalidad, planificación, evaluación son algunas de las nuevas metáforas’ (Puiggrós. 1996).” [7] Esta renovación de la concepción educativa permitió que los sujetos pedagógicos sean redefinidos como sujetos productivos, es decir, profesionales y técnicos en planeamiento, en gestión y evaluación del sistema educativo fueron las tendencias de la políticas públicas hacia las políticas educativas.

En 1973, se restaura la democracia con la asunción del Segundo Gobierno Peronista, -Perón-Perón, período en el que se produce la represión  dictatorial, el desastre económico-social y la política neoliberal. Los factores que produjeron esta situación en el país fueron: excluyeron a los nuevos pobres, aumentaron los problemas como la deserción escolar y la repitencia, el analfabetismo y  se produjo el aumento de la delincuencia infanto-juvenil.

Por todas las causas mencionadas, cae dicho gobierno el 24 de marzo de 1976 y asume el poder militar, el que presidirá el futuro del país hasta 1983. Los sectores financieros, la oligarquía, los capitales transnacionales y las fuerzas armadas trataron de restituir al país el orden económico, político, social e ideológico, lo que pudo llevarse a cabo por la imposición de la represión político-cultural progresista.

El gobierno militar favoreció al sector financiero, pero reprimió a los obreros, a los gremios que cumplían la función de defender los derechos del pueblo, a las corrientes progresistas y a los grupos revolucionarios. También privatizaron la función pública, deterioraron el empleo público y desmantelaron la industria y la cultura.

A partir de estas actitudes represivas y ante el enfrentamiento del pueblo, se sucedieron distintos hechos como por ejemplo: la persecución, los exilios obligatorios a todo aquel que se oponía a la forma de pensar del gobierno militar, los desaparecidos, muertos y presos políticos.

Cae la dictadura, luego de siete años de ocultamiento y represión. Asume un gobierno democrático con Raúl Alfonsín. Una de las medidas es la derogación de las normas represivas y se enjuicia a los miembros del ejército que fueron partícipes de las leyes de Punto  Final y Obediencia Debida.

Durante el Gobierno del Dr. Raúl Alfonsín se produjo una gran crisis económica a partir de la deuda externa. La Argentina fue asesorada por el F.M.I. y el B.M. lo que trajo como consecuencia la deuda externa, la pobreza y la hiperinflación.

En 1989   asume el Dr. Carlos Menen al gobierno quien aplicó políticas neoliberales bajo las directivas del Banco Mundial, lo que produjo la descentralización del poder político con la provincia de Buenos Aires y el resto del país.

Bajo su mandato se crean las Leyes: “...Ley Federal de Educación N° 24.195/94, la reforma constitucional de 1994 y la Ley de Educación Superior (24.521/95) fueron debatidas y gestionadas siguiendo todos los procedimientos legales de tratamiento parlamentario.” [8]  Además, “el gobierno radical respetó el derecho de huelga de los docentes, restableció la autonomía universitaria, el gobierno de los claustros y la libertad de cátedra, y reinstaló el sistema de concursos.”  [9] Leyes que pregonan los siguientes principios: la calidad, la equidad, la eficacia y la eficiencia.

Por otro lado se produce el cierre masivo de fábricas e industrias lo que acarreó el desempleo y el aceleramiento de la pobreza. Ante la crisis económica del gobierno menemista, surge la oposición integrada por Fernando de La Rúa-Carlos Álvarez quienes tenían como principal motivación “...la lucha contra los intentos de perpetuación de Carlos S. Menem en el poder.”  [10]  

El gobierno de la Alianza asume el poder el 10 de Diciembre de 1998 y toma medidas de asistencialismo social para solucionar los problemas de necesidades básicas insatisfechas. También tuvo que enfrentar las discusiones coparticipativas del Estado Nacional hacia las provincias. 

La crisis se acrecentó produciendo mayor pobreza y desocupación, inseguridad e indisciplina en todos los niveles del quehacer del ciudadano – social, económico, político, educativo, ético, moral, etc.-, la que fue acompañada por la presión de los entes gubernamentales internacionales (F.M.I. y el B.M.).

Bajo la presión de estos organismos “el desfinanciamiento de la educación pública de nivel medio y superior, la flexibilización de la contratación docente y la aplicación de programas focalizados a los sectores sociales que estaban en situaciones límite desde el punto de vista social y de la seguridad.” [11] De este modo la educación que siempre había sido considerada un bien social, había comenzado a ser un elemento de mercado que debía ser regulado por la ley de la oferta y la demanda.

Las Políticas Públicas no han sido el producto de propuestas netamente nacionales, sino que los intereses e ideologías foráneas han incidido en éstas. Los Organismos Internacionales modifican las teorías pedagógicas según sus intereses, influyendo y marcando las políticas educativas de casi todos los países de Latinoamérica, principalmente durante la década del 90.

El principal influyente es el Fondo Monetario Internacional (F.M.I.)  creado a fines de la segunda guerra mundial para ayudar a solucionar los desfasajes económicos, prestando asistencia financiera y asesoramiento respecto del uso de las inversiones.

Como se puede observar en este informe, la educación en la República Argentina, aún no ha encontrado su  punto medio entre Estado y Sociedad priorizando las relaciones interpersonales entre alumnos, docentes y gobiernos educativos. Lo importante es que, como dice Yumi “la educación sirve para transmitir valores y para preparar a los jóvenes para el mundo del trabajo (...) considerando que  ...la escuela tiene un papel fundamental en la construcción  de la argentinidad y que desempeña  un rol central en la transmisión de valores que aseguren el desarrollo del ciudadano...” [12]

El informe trata de mostrar en forma sintética la evolución de las políticas educativas, según políticas públicas, leyes e instituciones que se  han ido desarrollando en un contexto socio-histórico y político. Si el objetivo es el cambio, “...es preciso que el docente empiece a construir su coherencia, que disminuya la distancia entre su discurso y su acción.” [13]

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 



[1] Molina, Fidel y Yuni, José (2000) Reforma educativa, cultura y política. Buenos Aires. Tema. Pág. 53.

[2] Ibidem, Pág. 53.

[3] Ibidem, Pág. 53.

[4] Puigrós, Adriana ( 2002) Qué pasó en la educación Argentina. Buenos Aires. Galerna. Pág. 93.

[5] Ibidem, Pág. 94.

[6] Pineau, Pablo, Historia de la educación popular; De sueños y pesadillas, Revista “La educación en nuestras manos”, N° 64, SUTEBA, Julio-agosto de 2001. Buenos Aires.

[7] Op. Cit. Yumi, 2002, Pág. 61.

[8] Op. Cit. Puigrós, Adriana (2002). Pág. 187.

[9] Ibidem, Pág. 180.

[10] Ibidem, Pág. 195.

[11] Ibidem, Pág. 185.

[12] Op. Cit. Yumi, 2002, Pág. 67.

[13] Freire, Paulo 2003 El grito manso. Buenos Aires. S. XXI. Pág. 52.