UNIVERSIDAD
NACIONAL DE LA PATAGONIA
SAN
JUAN BOSCO - SEDE TRELEW
FACULTAD DE HUMANIDADES
CATEDRA PEDAGOGIA
COMISION 1 Y 2
TRABAJO PRÁCTICO Nº 2
TEMA:
“LA MODERNIDAD, LA DEMOCRATIZACIÓN Y EL AVANCE NEOLIBERAL EN EDUCACIÓN,
ESTADO, MERCADO Y ESCUELA”
INTEGRANTES DEL GRUPO:
FLORES, HORACIO
STESSENS TOLEDO, WENDY
TORREA, MARÍA ISABEL.
TORREA, SANDRA ELIZABETH.
TORREA, MÓNICA YAMEL.
TRELEW
03 - Junio – 2004
INDICE:
INTRODUCCIÓN PAG. 2
DESARROLLO
Una mirada histórica sobre el sistema educativo argentino
Modelo Fundacional PAG. 2
Estado Benefactor PAG. 3
Modelo Desarrollista PAG. 4
Crisis del Estado Benefactor PAG. 5
Orden y Disciplina VS. Enseñanza- aprendizaje PAG. 5
Educar para la Democracia PAG. 5
Modelo Neoliberal PAG. 5 y 6
CONCLUSIONES DEL GRUPO PAG. 7
INTEGRANTES DEL GRUPO PAG. 8
BIBLIOGRAFÍA PAG. 9
En el presente trabajo, nos proponemos realizar un viaje histórico por las distintas políticas educativas implementadas desde el comienzo de nuestro Sistema Educativo en los diversos modelos políticos por los cuales ha atravesado nuestro país.
El debate sobre educación aún continúa. Organismos internacionales, reuniones científicas, ejecución de políticas estatales, opiniones de expertos y prácticos tratan de establecer los discursos sociales sobre la educación dada la gran importancia que ha adquirido la vida de las sociedades contemporáneas.
Entendemos que el discurso educativo se presenta como producto de condiciones sociales, políticas y económicas particulares, y también como poseedora de una capacidad de autoproducción que refuerza su importancia en el entramado de las relaciones que la sustentan.
Abordaremos el tema recurriendo al proceso histórico del Sistema Educativo Argentino, a las políticas públicas, educativas, leyes e instituciones enmarcadas en los modelos políticos.
Finalizando nuestro trabajo nos centraremos en algunos de los aspectos de la implementación de la Reforma Educativa y su impacto en nuestra sociedad.
PARTIMOS…
UNA
MIRADA HISTÓRICA SOBRE EL SISTEMA EDUCATIVO ARGENTINO
MODELO FUNDACIONAL
Con la organización del Estado– Nación nace el Sistema Educativo Argentino.
En la generación del 80 el Estado se mostró oligárquico – liberal respondiendo a intereses de un grupo minoritario, que influido por las ideas de la ilustración impuso como metáfora de proyecto social el lema de “orden y progreso”.
Los estadistas de entonces proponían, además de unificar el país, el fomento de la inmigración, el progreso económico, la ordenación legal del Estado y el desarrollo de la educación pública.
Todos estos puntos se relacionaban: se pensaba lograr el progreso económico mediante la agricultura y la ganadería; con dicha base pretendían afianzar el comercio exterior y crear condiciones para la inversión de capitales.
La ordenación del Estado a través de la Constitución de 1853 posibilitaba este programa que se pondría en marcha con la llegada de miles de inmigrantes.
El papel que se le daba a la educación era fundamental: formar al ciudadano y asimilar a los inmigrantes.
A raíz de la política de gobierno implementada, el analfabetismo era el tema de la época. Los inmigrantes que llegaron no eran aquellos neuroeuropeos cultos que esperaban los dirigentes argentinos, sino que eran campesinos sobrantes del proceso de modernización europea que además tenían diferentes posturas ideológicas.
Por eso se afianzó en esta época la idea de la instrucción pública como un deber y una responsabilidad del Estado, sólo la escuela común abierta tendría un carácter homogeneizador, cumpliendo la semejante tarea de igualar a hijos de criollos y a los de inmigrantes.
La política educacional llevada a la práctica y cristalizada en la Ley 1420 echó las bases de nuestro Sistema Educativo, cuyo alcance era extenso, pues se aplicaba en la Capital Federal, gobernaciones provinciales, Territorios Nacionales y escuelas nacionales de las provincias. Por ella se implementó la enseñanza primaria gradual, gratuita, obligatoria y laica, aceptando además el funcionamiento de escuelas privadas, asumiendo el Estado la responsabilidad de inspeccionarlas y debiendo éstas observar el respeto hacia los contenidos de la enseñanza nacional.
Respecto al sujeto pedagógico que se trataba de conformar, este puede definirse según una doble funcionalidad, por un lado la construcción del subordinado, y por otro la formación de la dirigencia social.
Por ello el proyecto pedagógico del dispositivo escolar era de corte civilizador, homogeneizador, universalista, y apuntando al establecimiento de una monocultura, evidenciando una fuerte concepción etnocentrista.
El maestro desempeñaba sobre todo un papel moralizador, era el “depositante” de saberes y conocimientos. Mientras que el alumno era considerado como un sujeto ahistórico, “tabla rasa”, racional, por lo cual esa razón debía ser educada.
El dispositivo escolar desde su fundación contó con un subsistema de formación del profesorado, las escuelas normales. El normalismo presentó no sólo una filosofía práctica para el magisterio, sino un modelo cultural que expresó los valores emergentes del proyecto político del liberalismo. Se destaca en este aspecto la función política de la Educación.
ESTADO
BENEFACTOR
De 1916 hasta mediados de la
década del 1940
Aún en el Estado Benefactor, y con el gobierno radical, que ascendió al poder en 1916, ningún tipo de cambio se hizo presente en el sistema educativo. Era necesario que la política educativa diera un giro total para responder a las nuevas demandas productivas.
Aunque el radicalismo no hizo ninguna reforma fundamental, la apertura democrática que ofreció dio el marco para que fructificaran experiencias e ideas pedagógicas nuevas.
En 1917 estalló la huelga de maestros en Mendoza, el primer movimiento de fuerza nacional que fue acompañado por el conjunto de la clase obrera. La problemática educativa de este período estuvo influida por las demandas de participación en la planificación, gestión y conducción de las políticas educativas.
En 1918 había un clima de reforma que abarcaba grandes sectores del sistema educativo. En Jardines de Infantes, escuelas para adultos, primarias y sociedades populares de Capital y de algunas provincias, los docentes más progresistas desde el punto de vista pedagógico eran también los dirigentes del naciente sindicalismo nacional.
En este año comenzó el movimiento reformista universitario en Córdoba, que sintetizaba las ideas pedagógicas desarrollada por los educadores democráticos las décadas anteriores, cuyas banderas fueron: la autonomía universitaria, la libertad de cátedra y el cogobierno. Este movimiento rápidamente se extendió por toda América Latina.
Hasta mediados de la década de 1940 gran parte del debate pedagógico se desarrollo en revistas que tuvieron una enorme circulación.
Como único modelo escolar se desarrolló el normalismo, cuyo
objetivo era el de educar al pueblo.
Desde mediados de la década de 1940 a finales de la década de 1950
Otro modelo significativo se desarrolla con la irrupción del nacionalismo, es decir con la aparición del Peronismo. Este movimiento político, social y económico se incorporó a la vida institucional del país en 1943 y se mantuvo en el gobierno hasta 1955.
La política educativa del gobierno peronista significó una ruptura respecto a la definición del dispositivo escolar, sus funciones y su articulación con los procesos socio- políticos.
Nos encontramos aquí con un líder carismático que instala en la sociedad un discurso de transformación de las relaciones sociales y políticas imperantes.
El discurso peronista se estructuraba en torno a la palabra del líder. Este proyecto político planteó un modelo orgánico del estado y la sociedad y una nueva modalidad política que redefinía las relaciones entre sociedad civil y estado.
Emergió en esta etapa un nuevo sujeto social: el obrero sindicalizado.
La doctrina Justicialista era la fuente de la cual dimanaban los principios operativos de las políticas sectoriales.
El discurso político de esta época concebía la educación como un proceso ligado a la calificación laboral y por ello materia de planificación con relación a otros sectores económicos.
La política educativa de este período produce un quiebre en la concepción cultural que sostiene la escuela.
El dispositivo escolar tiene que reelaborar su lugar en los procesos de reproducción social y cultural y se ve afectada por el sistema de rituales encargado de asegurar la inculcación doctrinal. Por ello se transforman sustancialmente las prácticas pedagógicas. La escuela pasa a ser un instrumento relevante en la maquinaria de adoctrinamiento y organización de la población.
El sujeto popular, que para Sarmiento era el que había que extirpar, para el Peronismo es el que hay que promover. Pero, paradójicamente como señala Puiggrós, el sueño de Sarmiento de un país lleno de escuelas, donde todo el mundo concurriera para formarse como sujeto político, lo realiza Perón. Los saberes de corte plebeyo, popular, que circulaban por fuera de la escuela van a empezar a entrar en ella, o al menos van a convertirse en cultura oficial.
Este período enfrentó oposiciones de ciertos sectores sociales, la resistencia del magisterio y las universidades. Los docentes para poder trabajar debían exhibir su condición de afiliado al peronismo para poder ingresar al sistema de educación pública.
MODELO DESARROLLISTA
El discurso desarrollista de progreso social y económico otorgó a la educación un nuevo papel económico.
La enseñanza se concibe como una inversión que permite la formación de “recursos humanos” que posibilitan el desarrollo de la sociedad, de esta manera los sujetos son redefinidos como “productivos” y en cierto sentido ahistóricos es decir se reafirmaba la concepción del sujeto como un “capital humano”, herramienta básica para el fin del desarrollo productivo. En esta etapa de carácter desarrollista surge como capacitación de mano de obra para satisfacer las demandas de la nueva industria.
La profesionalización de la ciencia alteró profundamente el alcance, el sentido y las practicas formativas y profesionales del magisterio y el profesorado. Se comenzó a hablar de planeamiento, gestión y evaluación del sistema educativo. Se redefine el lugar social que del dispositivo escolar como institución productora y reproductora de conocimiento científico tecnológico.
Podemos observar que la estructura del discurso desarrollista y su estrategia comunicacional, son similares a los actuales.
CRISIS
DEL ESTADO BENEFACTOR
El modelo de Estado Benefactor comenzó a mostrar marcados signos de agotamiento, ya no era posible sostener políticas redistributivas en el ámbito de profundas crisis fiscales agravadas por la subida de los precios del petróleo, ya no era factible salir de la crisis a partir de una intervención más activa del Estado.
Frente a esta situación el conjunto de gobiernos que condujeron el Estado priorizaron la función política de la educación en detrimento de su papel económico. En la primer etapa la educación fue concebida como un mecanismo eficaz para el propósito del gobierno de turno, la redistribución de bienes económicos, las oportunidades sociales y como instrumento de “concientización” respecto al Proyecto Nacional. El papel de la educación como bien social entró en crisis.
ORDEN Y
DISCIPLINA VS. ENSEÑANZA- APRENDIZAJE
Posteriormente el país se encontraba en una profunda crisis, un clima de caos y violencia generalizada en la sociedad, en este periodo se produce una alianza entre el sector militar y los grupos más concentrados de la burguesía. Se implementó el “Proceso de Reorganización Nacional”.
Los cambios que se efectuaron alteraron en gran manera al Sistema Educativo, el papel que protagonizó la educación fue político, haciendo énfasis en que el orden y la disciplina debían convertirse en funciones prioritarias, dejando así de lado el proceso de enseñanza- aprendizaje.
Por esto se define un nuevo ritual escolar y se transforman sustancialmente las prácticas pedagógicas.
EDUCAR
PARA LA DEMOCRACIA
La función política principal de la educación para la democracia estuvo dirigida a desmantelar el orden autoritario a partir de la transmisión de valores democráticos.
La recuperación de la democracia significó también la recuperación del rol protagónico del Estado docente en los discursos oficiales, pero ese efecto en la realidad escolar fue solo parcial, dado que el rol desempeñado en el desmantelamiento del orden autoritario no estuvo acompañado de políticas educativas dirigidas a retomar su responsabilidad en torno a brindar reales posibilidades de acceso a una educación de calidad para todos los argentinos.
MODELO
NEOLIBERAL
EDUCACION,
“BIEN DE MERCADO”
A partir de 1989 se aplicó un nuevo modelo político y económico llamado “modelo neoliberal”, caracterizado especialmente por abandonar el papel de interventor en la economía, y en la regulación de las condiciones de vida de la población, privatizando las empresas y transfiriendo al mercado la capacidad de conducir el modelo de desarrollo y de distribución de bienes.
Tiende a favorecer un modelo de acumulación apuntando más a la competitividad externa que al mercado interno, procura modernizar y eficientizar su capacidad de gestión, atacando el desempleo encubierto a partir de reducir el empleo estatal y descentralizado, o regionalizando muchas de sus funciones.
Para lograr el equilibrio fiscal acudió a la reducción del gasto público aumentando así la recaudación impositiva.
Ha contribuido a la tristeza y depresión de millones de argentinos, pobres y nuevos pobres, no sólo afectando a la educación, falta de recursos, sino a otros pilares de la sociedad como son la salud y la seguridad.
El Estado redefinió sus funciones e impuso una nueva lógica de relación de él con las provincias, una de las más significantes: traspasó la mayor parte de los servicios educativos, sancionó leyes, ejemplo de esto es la Ley Federal de Educación 24195, que cambiaron la estructura del Sistema Educativo implementando controles de calidad y evaluación, propuso un conjunto de criterios pedagógicos que sustentan al modelo.
Esta ley reglamenta todos los ámbitos educativos desde el nivel inicial hasta la universidad. Se organiza en niveles, ciclos, modalidades, orientaciones.
Dentro del cambio del Sistema Educativo se suponía una reestructuración de los establecimientos educativos, como lo expresa Freire, el encuentro entre educador y educando no se da en el aire, sino en un espacio determinado, como lo es el “espacio pedagógico”. Es un ejemplo de la falta de respeto a estos “espacios” lo que sucedió con la implementación de la Ley debido a que no se realizaron las ampliaciones necesarias en los edificios escolares para recibir a los alumnos entrantes al tercer ciclo de EGB 3.
El discurso pedagógico se estructura a partir de un modelo de futuro virtual, caracterizado por la imprevisibilidad derivada de las rápidas transformaciones del conocimiento y la tecnología.
En esta etapa encontramos junto con los conceptos de equidad, justicia, diversidad, multiculturalidad, distribución de saberes, términos como: competitividad, racionalidad, competencias formativas, inmersos en concepciones como posmodernidad, globalización, integración, bloques económicos, etc.
Los cambios culturales y sociales combinados con la globalización y las rápidas transformaciones del conocimiento y de la tecnología dieron lugar al desarrollo de un sujeto “competente”, para el discurso de la transformación, entendiéndose así a la educación como una “inversión” fundamental.
Para los noeliberales, la ausencia de un mercado educacional les ha posibilitado hallar una salida estratégica, mediante la cual es posible conquistar “sin falsas promesas” una educación de calidad vinculada a las necesidades del mundo moderno: las instituciones escolares deben funcionar como “pequeñas empresas productoras de servicios educacionales”
Los principios que regulan la práctica cotidiana de los Mc-Donald s, en todas las ciudades del planeta, bien podrían aplicarse a las instituciones escolares que pretenden recorrer la senda de la excelencia: “calidad, servicio, limpieza y precio”.
Para el neoliberalismo, la crisis educacional, es antes que nada, una crisis de eficiencia, eficacia y productividad (crisis de calidad y gerenciamiento).
Las nuevas generaciones que llegan al nivel superior no han conocido sino por relatos las expectativas de ascenso social, la estabilidad económica y los derechos laborales.
Como lo expresa Adriana Puiggrós “ solo la historia dirá si tal proyecto pueda cumplirse, o si las fuerzas sociales hoy oprimidas arrasan con él”.
Conclusiones del grupo:
Luego de este rápido viaje por las políticas educativas argentinas, a lo largo de la
historia, podemos decir que cada una tiende a resumir las opciones que adopta
la conducción política de una sociedad frente a los requerimientos sociales,
económicos y políticos de un determinado momento, tendiendo cada una, a
idealizar los sujetos de manera distinta y a partir de allí proyectaron sujetos
pedagógicos diferentes.
Sabemos que la Argentina tiene propósitos difíciles
de concretar.
Refiriéndonos a la
política educativa sustentada por el modelo neoliberal, con premisas
como equidad, eficiencia, igualdad, calidad; inmerso en una sociedad donde cada
vez hay más pobres, la política de Transformación avanza a pasos agigantados,
sin resolver las contradicciones que
este modelo político genera: insuficiencia en calidad de resultados,
vaciamientos de contenidos, menores índices de retención, menor ingreso
universitario con exámenes, escasa pertinencia con respecto a las necesidades
del entorno económico- social (curriculum extenso que olvidó el estudio de los
aspectos regionales), escaso grado de equidad con que acceden a ellos los
distintos estratos sociales, su institucionalización tiende a la rigidez y
burocratización. Enfrentando dificultades tales como el financiamiento
educativo, la privatización y el abandono de las responsabilidades estatales en
la educación pública.
Entendemos que el gran poder del discurso neoliberal
reside más en su dimensión ideológico- político que en su dimensión económica.
Nuestra realidad no es así, sino que está así. Como lo expresa Freire, está así no porque ella quiera, ninguna realidad es dueña
de sí misma, nuestra realidad está
así porque estando así sirve a
determinados intereses del poder.
“Si no trascendemos la idea de la educación como
pura transferencia de un conocimiento que solo describe la realidad impediremos
la aparición de la conciencia crítica, y de este modo estaremos reforzando el
analfabetismo político”, como lo expresa Freire.
Finalizamos diciendo que a lo largo de la historia
educativa argentina cada modelo tuvo sus pro y sus contras, las cuales
contribuyeron a construir nuestra identidad como país.
Argentina es nuestra herencia y responsabilidad,
como ciudadanos somos los actuales protagonistas, de nosotros depende
transformar la política educativa para lograr un nuevo sujeto pedagógico
crítico, participante activo de su
conocimiento.
Teniendo en cuenta los cambios vertiginosos de estos
tiempos y los graves problemas socioeconómicos imperantes, la educación de
nuestros niños y su futuro es un tema que nos preocupa y nuestro interés es
llegar a contribuir como futuros docentes, para mejorar esta situación.
Compartimos la idea de Freire, la lucha
no se acaba, se reinventa.
INTEGRANTES
DEL GRUPO:
|
Nombre y Apellido |
Carrera
|
Comisión
|
Firma
|
|
Horacio Flores |
Prof. Matemática |
2 (Tarde) |
|
|
Wendy Stessens Toledo |
Prof. Letras |
1(Mañana) |
|
|
María Isabel Torrea |
Prof. Matemática |
2 (Tarde) |
|
|
Mónica Yamel Torrea |
Prof. Matemática |
1(Mañana) |
|
|
Sandra Elizabeth Torrea |
Prof. Matemática |
1(Mañana) |
|
BIBLIOGRAFÍA:
Gentili, Pablo; 1997. “LA
MC. DONALDIZACIÓN DE LA ESCUELA: A PROPÓSITO
DE EDUCACIÓN, IDENTIDAD Y PAPAS FRITAS BARATAS”.
Freire, Paulo; 2003. EL GRITO MANSO. Siglo veintiuno
editores Argentina.
Freire, Paulo; 1990. LA
NATURALEZA POLITICA DE LA EDUCACIÓN. CULTURA, PODER Y LIBERACIÓN. Paidós,
Barcelona.
Puiggrós, Adriana; 2003.
¿QUE PASÓ EN LA EDUCACIÓN ARGENTINA? Ed. Galerna Buenos Aires.
Molina, Fidel y Yuni, José;
2000. REFORMA EDUCATIVA, CULTURA Y POLÍTICA. Temas, Grupo Editorial, Buenos
Aires.
Pineau, Pablo, 2001. HISTRIA
DE LA EDUCACIÓN POPULAR; DE SUEÑOS Y PESADILLAS. SUTEBA, Buenos Aires.
Ley Federal de Educación Nº
24195.
Ley de Educación Superior Nº
24521.